Por qué el talento no es tan importante si se tiene pasión

Por qué el talento no es tan importante si se tiene pasión

Recientemente he tenido que viajar a Barcelona por trabajo, y este tipo de viajes son enriquecedores, pues existen muchas empresas de la ciudad condal que te sorprenden a la hora de entrar en un ambiente de trabajo (sobre todo si es como en mi caso, en el que tienes que evaluar a otros trabajadores).

Los ambientes laborales son muy importantes para la productividad de la empresa, esto que digo no es nada nuevo, pero me sirve para conectar con una idea que en la actualidad está teniendo mucha relevancia. Cuando entras en cualquier local de negocios, ya sea una tienda o una oficina de una multinacional, puedes sentir rápidamente cuál es el ambiente laboral que se respira, y esto te genera una mayor o menor confianza.

Es este último viaje me tocaba auditar un departamento de una consultoría, un trabajo que es casi meramente de trámite. Pero la realidad es que me quedé sorprendido por la gran moral que tenían los trabajadores en sus diferentes puestos de trabajo, hasta el punto de tener que interesarme porqué estaban tan felices trabajando.

Y con esto no quiero decir que por regla general los trabajadores tengan que estar descontentos en sus puestos de trabajo, sino todo lo contrario, ya que el nivel de energía que desprendían era realmente extraordinario, y esto si que no se lo encuentra uno todos los días, es algo extraordinario.

Gracias a que conocía desde hace tiempo a uno de los miembros de este increíble equipo pude conocer un concepto muy interesante que el departamento de recursos humanos de la empresa aplicaba, y por el cuál había este ambiente de trabajo tan positivo y productivo, que por cierto hacía que la empresa tuviera resultados positivos.

Antes de introducir el concepto, quiero poner en perspectiva cómo se ha entendido hasta ahora el talento. Talento es una capacidad innata para realizar algo por encima del esfuerzo que se presupone, y es algo que las empresas buscan con mucho esmero. Pero una persona puede tener un talento y no aprovecharlo, mostrarlo o desarrollarlo más, es decir, el talento no garantiza que una persona cuente con la pasión y perseverancia para aplicar este talento.

Y tener en plantilla a una persona con talento desaprovechado puede ser un error, en cambio, disponer de una persona cuyo talento no es tan alto pero es perseverante, dinámica y tiene ganas de aprender es un valor seguro. Y aquí es donde entra en juego el “grit”, vamos a ver en qué consiste.

El Grit es un concepto muy interesante para aplicar en la contratación

La traducción literal de grit es determinación, y como podemos imaginarnos el concepto psicológico nos lleva a definirlo como un concepto que indica tener compromiso y dedicación respecto a un objetivo independientemente del paso del tiempo y de las posibles distracciones. Según Dickworth, es tener una filosofía clara y definida de vida.

Este tipo de comportamientos es la clave para que las empresas tengan éxito, ya que no tener una visión clara de los objetivos, así como el esfuerzo y la dedicación para llevarlos a cabo y mejorar constantemente, genera confusión que lleva a perder la visión empresarial. En mi experiencia he visto a muchas empresas con grit, pero sin duda una de las que veo que lo aplica constantemente es Sanvital, que trabaja en el sector de residencias para mayores, ofreciendo servicios que van más allá de las expectativas.

Pero volviendo al Grit, hay que decir que éste se puede desarrollar, y se han desarrollado cuatro cualidades psicológicas que las personas con grit tienen en común. Vamos a ver un poco de cada una empezando por el interés. Tener interés por lo que nos atrae y poder desarrollar laboralmente genera una felicidad que conlleva a una mayor estabilidad laboral.

En segundo lugar, entra en juego la práctica, y es que los estudios muestran que las personas con grit perseveran algo más que el resto. Dedican un mayor tiempo a perfeccionar lo que les hace feliz desde la felicidad. Este tipo de práctica permite obtener una retroalimentación e información de auto progreso que les ayuda a sobresalir.

El tercer elemento que compone el grit es el propósito, que es la intención de que lo que hagamos contribuya al bienestar de otras personas. Las personas con grit están mucho más motivadas que el resto para buscar una vida significativa centrada en los demás, además de estar más satisfecho con su vida en general.

Y por último, la esperanza, que es Es la confianza en la propia capacidad y control para lograr que las cosas salgan mejor en el futuro, a base del propio esfuerzo. Este es el tipo de esperanza de las personas con grit. No se trata de una esperanza, en la cual la responsabilidad de que las cosas mejoren recaiga en fuerzas externas como el universo, o la suerte.

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