Comprometidos con el medioambiente

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Sostenibilidad. Este término de reciente cuño  en la sociedad (que no en los diccionarios), está en boca de todos desde hace unos años. Su concepto de no comprometer al medio ambiente con acciones presentes que persistan en el futuro, incitan al compromiso. Un compromiso que todos los humanos deberíamos aceptar.

En el año 1987, se escucha por primera vez el concepto de sostenibilidad tal y como lo entendemos hoy. Un documento publicado por las Naciones Unidas ya ponía el acento en los problemas que se estaban generando y las nefastas consecuencias de la globalización.

Afortunadamente, el mensaje ha ido calando en la sociedad. El compromiso individual va ganando terreno y cada día se toman más medidas al respecto. Aunque no es suficiente. El cambio climático se acelera.

Algunas empresas como Zoloplast, comprometidas con el medioambiente, utilizan materiales biodegradables y nos explican las diferentes opciones que existen. El plástico ya no es la única opción, hay alternativas.

Mucho se habla del problema del plástico. Uno de los grandes enemigos del planeta. El mar, la tierra y el aire se encuentran llenos de partículas de este material que ya cuenta con sustitutos que le van ganando el terreno.

Biodegradable

Asociado intrínsecamente a la sostenibilidad. Lo biodegradable se descompone en el medio ambiente con la ayuda de agentes biológicos. Esto quiere decir que no dejará una huella indeleble en el planeta. Desaparecerá.

El tiempo que tardan en degradarse los diferentes materiales es muy variable. No tardará lo mismo en descomponerse un alimento que un trozo de madera. Igualmente el proceso de biodegradación se produce de forma natural, con lo que antes o después, los elementos volverán a formar parte del medio ambiente.

¿Cuáles son esos materiales biodegradables? Todos aquellos que se descomponen de forma natural. Dentro de este campo, encontramos materiales como el papel, la madera, los alimentos etc. Básicamente todo lo orgánico es compostable y biodegradable.

La ciencia ha ayudado mucho en el terreno de los productos desechables. Los avances han llegado a reemplazar el plástico proveniente del petróleo, por plásticos biodegradables. En los últimos años, han ido desapareciendo muchos objetos de plástico para ser reemplazados por artículos de fácil reciclado y degradación.

La prohibición del uso de envases de plástico en ciertos sectores ha ido dejando paso al uso de otro tipo de materiales. Igual de eficaces pero más eficientes puesto que siempre tendrán otra vida si son reciclados.

Ahora es difícil encontrar una pajita común, de plástico; lo habitual es que te sirvan una de papel-cartón. El corchopan también ha encontrado un sustituto en los envases de almidón, por ejemplo. Los bioplásticos, han llegado para quedarse.

Tipos de bioplástico

Este material biodegradable, procede de fuentes renovables y su uso es una opción excelente para minimizar el problema que generan los residuos plásticos. Los bioplásticos son tan resistentes como el plástico derivado del petróleo, con una gran diferencia: su procedencia es de materiales biodegradables, compostables y fácilmente reciclables.

Son utilizados prácticamente en todos los sectores como el textil, la agricultura o la medicina. Aunque su mayor rendimiento lo alcanzan en la fabricación de envases y todo tipo de embalajes.

En base a su origen, encontramos varios tipos de material bioplástico. Existen tres grupos principales a tener en cuenta.

Bioplásticos como el polietileno (PE) o tereftalato de polietileno (PET) de base biológica. Sus características son prácticamente iguales al plástico convencional con la salvedad de que son reciclables y ayudan a reducir la huella de carbono.

Las mezclas realizadas con almidón junto con el ácido poliláctico (PLA), los polihidroxialcanoatos (PHA) y el succinato de polibutileno (PBS), son utilizados para crear plásticos de última generación. La innovación de estos materiales aporta soluciones novedosas como la biodegradación y la compostabilidad.

Tanto el PBAT como el PCL están desarrollados con recursos fósiles y biodegradables que serán muy pronto desarrollados con bases biológicas.

Dentro de estos grupos, las posibilidades y usos de los materiales que se están desarrollando, cada vez son más amplios. Se mejoran sus acabados, su duración, flexibilidad, transparencia de los materiales (como el film transparente), o la resistencia al calor.

Sin duda esta es la mejor alternativa frente al plástico y ni siquiera notamos la diferencia. Muchos comercios o empresas ya utilizan envases fabricados con estos materiales para ofrecer sus productos.

Reciclaje: la asignatura pendiente

Mucho podemos innovar, desarrollar productos biodegradables y compostables y darles un mayor uso que al plástico convencional u otros materiales nocivos para el planeta. Esto está muy bien, es un avance y por supuesto el primer paso para alcanzar esas metas propuestas y frenar el cambio climático.

Queda mucho camino por recorrer y aún tenemos mucho que aprender. La gran asignatura, esa que la gran mayoría tenemos pendiente, es el reciclaje. Una clave fundamental para alcanzar el objetivo.

Reciclar no es tan solo separar cada desperdicio en su cubo. Es algo más que tirar la basura aquí o allá. Reciclando damos otra vida a los objetos o a esos desechos que nadie quiere. Unas cajas de cartón pueden convertirse en una estantería. Los palets, en mobiliario innovador.

Esto no es una novedad, hay mucha gente dedicada a este tipo de reciclaje: reconvertir algo que no se utiliza o pasado de moda en algo con una nueva función.

Retomando el tema de la sostenibilidad, el compromiso con el planeta, es una cuestión de todos. Los gobiernos deben ser los principales impulsores del desarrollo sostenible. Tanto gobiernos como grandes empresas e instituciones, siguen el camino de la misma basándose en tres grandes pilares: protección al medio ambiente, desarrollo social y crecimiento de la economía.

La protección del medioambiente implica asumir e interiorizar que la naturaleza y el planeta, no son una fuente inagotable, los recursos naturales se agotan. Hay que hacer un uso razonable de todos estos recursos que el planeta tiene a nuestra disposición.

Promover un desarrollo social equitativo, en el que nadie quede excluido y fomentando la cohesión cultural de tal modo que exista un equilibro en los niveles de calidad de vida. No deberíamos seguir teniendo unos más que otros por la única razón de vivir en una zona. Los recursos naturales son de todos y para todos.

Conseguir el crecimiento económico es algo inevitable si se aprovechan los recursos. Fomentando la retroalimentación económica evitando malgastar esos recursos de los que se dispone. Aprovechar las nuevas tecnologías que minimizan gastos en el desarrollo de muchas tareas; utilizar energías renovables y lograr un reparto e inversión equitativo entre todos.

El compromiso que mantengamos con el medioambiente, es un compromiso con la sociedad. Todo lo que avancemos hoy, tendrá su recompensa mañana.

 

 

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