La inversión en la calidad de los materiales es garantía de seguridad y durabilidad a largo plazo.

La inversión en la calidad de los materiales es garantía de seguridad y durabilidad a largo plazo.

El título que he dado a este artículo es una premisa que nos resulta evidente pero que, sin embargo, en muchas ocasiones, pasamos por alto optando por una solución que abastezca a un futuro próximo al comprar o construir con materiales de baja calidad y más económicos, relegando las consecuencias de esta elección para más adelante.

La elección de invertir menos dinero en algunos objetos cuyos materiales son de baja calidad es completamente comprensible e incluso recomendable pues muchos de ellos están fabricados con fecha de caducidad o pronto pasarán de moda. Hablo de algunos objetos que nos acompañan en nuestra vida cotidiana como la ropa o los dispositivos electrónicos. Como bien sabemos, invertir mucho en ropa es, al final, malgastar el dinero pues al año siguiente la mayoría de las prendas habrán pasado de moda y, o bien las tiraremos, o bien las guardaremos con la esperanza de que vuelvan a servirnos en futuras ocasiones. Sin embargo, si la calidad de sus materiales es buena y son prendas que no pasarán de moda como un buen abrigo o unos zapatos, merece la pena desembolsar algo más de dinero por ellas.

En el caso de los dispositivos electrónicos, sobretodo los teléfonos móviles, no es ninguna novedad decir que su obsolescencia se encuentra prácticamente al mismo nivel que la de la ropa, pues cada año salen nuevos modelos con nuevas características que hacen a nuestro teléfono obsoleto y a nosotros mirarlos como si de un ladrillo se tratase. Con estos ejemplos advertimos que muchas de las cosas que nos acompañan en nuestro día a día son constantemente renovadas y sustituidas por otras nuevas y por ello, en mi opinión, no merece la pena invertir demasiado dinero en ellas. No obstante, hemos de tener presente que estos aparatos, muchas veces incluso prescindibles en nuestras vidas, no tienen comparación a otros que han de acompañarnos por mucho más tiempo y que, por este motivo, escogemos de manera más concienzuda esperando de ellos que abastezcan nuestras necesidades a largo plazo. Hablo de nuestro coche, nuestra casa y todo lo que ella contiene. Al adquirir estos bienes no priorizamos ni prestamos tanta atención al diseño como a sus materiales, asegurándonos que son de la mejor calidad o al menos, así debería ser.

La seguridad que nos proporcionan nuestros bienes depende directamente de la calidad de sus materiales.

Cuando compramos un coche debemos asegurarnos en primer lugar de que dispone de todos los mecanismos de seguridad pertinentes así como de su correcto funcionamiento como los airbags, los cinturones, espejos, luces y pestillos. Si se trata de un coche nuevo, puede que éste disponga de otros dispositivos adicionales como el frenado automático en caso de peligro de colisión o la cámara trasera. Sin embargo, todos estos dispositivos de seguridad resultarían inútiles ante un accidente si los materiales del coche fuesen de baja o mala calidad, y esto es algo a lo que debemos prestar, pues, nuestra máxima atención y darle prioridad a la hora de escoger un coche para comprarlo y que nos dure una larga temporada. Lo mismo sucede al adquirir una vivienda, hemos de asegurarnos antes de firmar las escrituras no sólo de que se adapte a nuestras necesidades en cuanto a espacio y localización, sino también y más importante de que se trata de una vivienda segura para nosotros y nuestra familia. Si bien es cierto que podemos adquirir sistemas adicionales de seguridad como alarmas, es mucho más recomendable prevenir la necesidad de su uso atendiendo a los materiales de construcción de puertas y ventanas, adquiriendo una blindada y acorazada para las primeras y con pestillo para las segundas además de cerrar con llave la vivienda por las noches. Además de ante la amenaza de robos, una vivienda también a ha ser cuidada en sus materiales de construcción en todos sus cerramientos, es decir, techo, paredes y suelo, pues se trata de nuestro futuro hogar y posiblemente, donde vayan a crecer nuestros hijos y donde vayamos a envejecer nosotros.

En el caso de poseer una gran casa con jardín y piscina, las medidas de seguridad han de ser también altamente observadas y los cuidados del entorno muy cuidados, ya que pasaremos en él largos ratos durante todo el año. Su aspecto ha de resultar atrayente y sus elementos agradables y apacibles, pues los jardines no son para otra cosa que para escapar del mundanal ruido y adentrarse en una burbuja de paz y serenidad. Algunos factores que restan belleza y la sensación de hallarse en un lugar cuidado durante todo el año es observar suciedad en la piscina como hojas caídas, insectos o arena. La solución a este problema es el empleo de una cubierta para la piscina que, además de contribuir a la estética del jardín, lo hace también a la seguridad, evitando la caída en su interior. Como en el resto de los elementos de la vivienda, los expertos en este tipo de estructuras de la empresa Cupoola advierten de, además de la importancia de atender al diseño del gran abanico que se ofrece en diseños de cubiertas, lo más importante es atender a la correcta elección de los materiales atendiendo a su calidad y evitando el empleo de metacrilato y de san, al tratarse de materiales moldeable al calor y, por lo tanto, muy peligrosos en caso de incendio.

La inversión en calidad de materiales es, como vemos, el pilar fundamental para nuestra seguridad y la de los nuestros, a lo que debemos atender en primer lugar a la hora de adquirir un bien que ha de prestarnos servicio por una larga temporada, como es el caso de nuestra vivienda o la de nuestro coche, lugares en los que hemos de sentirnos seguros en su interior. Además, la inversión en la calidad de los materiales supone un ahorro a largo plazo pues evita que tengamos que sustituirlos cada cierto tiempo como sucede, tal y como decíamos al comienzo del artículo, con las prendas de ropa y los dispositivos electrónicos, en especial con los teléfonos móviles, fabricados con un alto índice de obsolescencia y con materiales pensados para su caducidad.

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