Trotamundos: viajar ligero de equipaje

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La envidia de muchos, viajar por el mero placer de viajar, sin llevar cargas. Disfrutar tanto del trayecto como de la estancia. Los trotamundos son así, viajan ligeros de equipaje, en modo aventurero y sin un itinerario claramente definido, hoy están aquí y mañana, allí. Trotamundos o mochileros, las personas que viajan a través del mundo, o de un mismo país de forma frecuente, visitando lugares, conociendo culturas y procurándose aventura, viajan sin exceso de equipaje. No necesitan más que su mochila y lo básico. Lo demás, sobra.

Desde Maletas por avión, profesionales en el envío de maletas, nos cuentan como los mochileros y trotamundos, han contagiado a los no tan aventureros en el aspecto de viajar ligeros de equipaje. Gracias a servicios como el que ellos prestan, el viajero, puede delegar su equipaje y recibirlo en el destino de su elección. Sin tener que esperar, facturar y recoger. Para el trotamundos, esto podría ser de utilidad, si su necesidad, cambiara. Es decir, podría decidir que le enviaran su equipaje al lugar de destino y seguir con su aventura.

Sin embargo, un trotamundos, niega esa posibilidad. Los mochileros, viven de su experiencia aventurera. No cualquiera puede ser un trotamundos. Requiere de unas habilidades y aptitudes concretas, puesto que viajar en plan mochilero, excluye equipajes con todo lo (no) necesario, lujos, alojarse en ciertos lugares… un trotamundos, vaga por el mundo, en busca de nuevas experiencias. Con ganas de aprender y de emprender. De explorar, de conquistar.

Cuando muchos encuentran su pasión en un deporte como pudiera ser el futbol, o en los libros, tal vez en la música, otros vuelcan sus pasiones en la búsqueda de nuevas emociones y experiencias. La aventura es su lema y viajar, es la mejor manera de encontrar lo que pretenden. Viajar a otros lugares, rehabilita el alma, nutre el espíritu y engrandece a la persona.

Para un mochilero, coger la mochila, varga la redundancia y marcharse lejos, dejando todo atrás, es una de las mejores decisiones que se pueden tomar en la vida. Los propios trotamundos, recomiendan encarecidamente que todo el mundo, practique esta forma de viajar, al menos una vez en su vida.

No importa si has decidido coger un avión y aparecer en Sídney o marchar a Siberia en busca de temperaturas gélidas y aventuras extremas, merced al clima. Viajar en modo aventura, requiere de una experiencia que se adquiere con el tiempo. A lo largo del camino se van aprendiendo esos aspectos necesarios para que la experiencia resulte cada vez, más gratificante. Sabemos que la vida va a darnos mil lecciones, que mejor que aprender algunas antes de iniciar el viaje.

Habilidades con las que debe contar un trotamundos

Viajar en modo trotamundos no es para cualquiera, ya lo hemos dicho. La predisposición a renunciar a muchas cosas debe estar presente. Un buen mochilero, reúne los siguientes aspectos para poder viajar y disfrutar plenamente de su experiencia.

En primer lugar, viaja ligero. Está totalmente prohibido llevar equipaje de más. No te hacen falta cinco pares de botas y zapatos, nada de vestidos de fiesta e informales o varios pantalones vaqueros. El exceso de ropa es innecesario. Lo fundamental, es contar con ropa cómoda, muy cómoda y esas deportivas o calzado cómodo y más que usado y adaptado.

La misión es la aventura y el objetivo, conocer, experimentar y disfrutar. No hay sitio en lo superficial cuando hay todo un mundo por descubrir. El primer paso para ser un buen trotamundos es aprender a hacer un equipaje perfecto, ligero y que puedas llevar, a ser posible, en cabina, siempre contigo. Así evitas colas, esperas y posibles pérdidas de equipaje y los consiguientes retrasos.

Vivir a bajo coste, sabiendo administrar tu economía. Ceñirse a un presupuesto diario y no caer en gastos superfluos e innecesarios. Aprender a vivir con lo indispensable es fundamental, nada de gastar en souvenirs o restaurantes. Minimizar el gasto es posible. Si te alojas en casas, puedes hacer las comidas en ella y prepararte tus picnics. Los trotamundos no comen en restaurantes todo el tiempo. Es algo excepcional y para disfrutar.

Como es de esperar, hay que aprender a valorar el dinero de cada país para no incurrir en excesos. Conocer las divisas y los cambios te ayudará a saber lo que estas gastando en realidad. Puede parecer que adquieres algo por muy poco valor cuando en realidad estas gastando más de lo que cuesta en tu país.

La comida suele ser un problema a la hora de viajar. La gastronomía de algunos países, puede dejar mucho que desear según tu procedencia. Al menos a los ojos. Sin embargo, conocer a un país y su cultura a través de su gastronomía, es una experiencia brutal. Allá donde vayas, prueba, un trotamundos, esta acostumbrado a comer de todo.

¿Quieres ser un trotamundos de verdad? Olvídate de la conexión digital. Se acabó estar en redes veinticuatro horas al día, siete días a la semana. En muchos países, no hay datos en cada esquina y tal caso, puede salir muy caro y poco rentable estar conectado para nada. Solo podrás conectarte donde y cuando haya un WiFi disponible. No pasa nada, así puedes centrarte en lo importante: tu viaje, el destino y todo lo que hay por descubrir. Las redes sociales, para la noche, antes de dormir.

Viajar de este modo, te dota de una predisposición que si no tienes de por sí, habrás de adquirir. Nada de delicadezas. Los hoteles de lujo no están al alcance de un mochilero. Hay que estar dispuesto a dormir en el sofá de un amigo, utilizar los baños públicos cuando sea necesario (fuera remilgos porque aquí, si puedes encontrar a tu yo más escrupuloso) y no tener pereza para coger el transporte público de forma habitual. Pies y autobuses serán tu medio de transporte.

Trotamundear es aprender, es culturizarse, mimetizarse con el destino. Para ello, es interesante conocer idiomas. No puedes aprender todos y al cien por cien, pero si puedes aprender lo básico y a la hora de acercarse a un ciudadano local, hablarle en su idioma. Lo agradecerá y practicarás, al mismo tiempo que te relacionas con personas de otras culturas que pueden aportar mucho a tu experiencia vital.

Mantener la mente abierta te predispone a aprender de otras culturas, a aceptar las costumbres de otros países sin cuestionarlas o juzgarlas. No está bien hacer criticas respecto sus hábitos, gastronomía o tradiciones. Lo que para uno es extraño, para otros, es lo natural. Abrir la mente a toda esta riqueza cultural alimentará tu espíritu mochilero. Aprender de otras culturas, te hará crecer como persona y a tu regreso, serás una mejor versión de ti mismo.

Estos tips son imprescindibles para poder ser trotamundos. Viajar y conocer mundo, emprender una aventura cada día durante el viaje. Abandonar miedos y prejuicios, son los objetivos de viajar ligero de equipaje. Sin cargas, sin ataduras, sean físicas o emocionales. Aprender de la experiencia y posteriormente, compartirla, es un sueño hecho realidad para muchos.

Viajar de forma tradicional, con el equipaje lleno de lo mismo de siempre, alojarse en un hotel donde te dan todo hecho, acudir a los lugares de moda y visitar lo que visita todo el mundo, no tiene nada de especial. Esto puede hacerlo cualquiera y en cualquier momento. Es demasiado fácil conseguir un viaje con todo el pack. Sin embargo, resulta anodino. Sobre todo, para las mentes abiertas y los espíritus libres e inquietos. Romper con lo común, salirse de la norma y acercarse a otras tradiciones, es sin duda, una de las mejores formas de conocer el mundo.

 

 

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