Un coche sin caja de cambios no es un coche. Esto puede aplicarse a todo tipo de vehículos con motor. La caja de cambios es la pieza que ha sido diseñada y concebida para transmitir la potencia del motor del vehículo a los ejes de transmisión que, a su vez, se encargan de mover las ruedas.
Conocida también como caja de transmisiones, permite hacer el cambio de velocidades y proporciona movimiento al vehículo para que se desplace con seguridad. Sin un filtro de la caja, el cambio no será adecuado ni estará en buen estado, lo que nos lleva a que el filtro de la caja de transmisiones tenga la finalidad, entre otras cosas, de retener los residuos, las partículas metálicas y todo tipo de agentes contaminantes que pueden ser perjudiciales para la caja de cambios. Su función principal es la de evitar que los desechos entren y circulen por la caja de cambios, desgastando de forma excesiva los componentes de la caja, provocando fallos mecánicos. Existen dos filtros de los que hablaremos más adelante, junto a las otras partes que componen la caja de cambios.
La finalidad de esta parte fundamental del coche es funcionar como un disipador de fuerza que transmite la fuerza que procede del motor a las ruedas a través del diferencial. Cada caja suele disponer de dos series de engranajes: el eje principal, que lleva el régimen del motor en función del embrague; y el eje secundario, en el que se transmite el régimen del motor al diferencial. La conexión entre ambos solo es posible mediante un sincronizador y una unidad de bloqueo. El primero sincroniza las rotaciones de los ejes al acercarse el uno al otro con la liberación suave del embrague, mientras que el bloqueo mantiene unidos los engranajes para que la potencia se transmita al completo.
La caja de cambios y su funcionamiento
Todo aquel que conduce sabe cómo utilizar la caja de cambios, pero no por ello sabe cómo funciona en realidad, por lo que nos ha podido la curiosidad y hemos acudido a Cajas de cambios para furgonetas, donde se encargan de las cajas de cambio reconstruidas y de segunda mano para furgonetas, para que nos expliquen cómo funciona esta parte indispensable de los vehículos.
No explican que la caja de cambios es un conjunto de engranajes cuya finalidad no es otra que la de mover el vehículo. Estos engranajes se componen de ruedas dentadas que, conectadas entre ellas, crean la fuerza necesaria para arrancar el coche y mantenerlo en movimiento. Dicho de otra manera, más sencilla, se encarga de transmitir la potencia del motor. Existen tres tipos de cajas de cambio para los vehículos: automática, semiautomática o secuencial y manual.
El número de cajas manuales siempre ha sido mayor que el de cajas automáticas, aunque en la actualidad sucede justo lo contrario, siendo los coches automáticos los que salen de fábrica en mayor número. Esto se debe a la mayor fiabilidad que proporciona este tipo de cajas de cambio en la actualidad y al menor consumo de combustible que hacen los coches que cuentan con ellas.
Las cajas de cambio semiautomáticas son las más inusuales, siendo muy habituales en los coches de rally. En ellos el pedal de embrague sigue siendo necesario, aunque el selector de marchas solo tiene dos movimientos: hacia delante (siguiente marcha) y hacia atrás (marcha anterior hasta el punto muerto).
En cuanto a la caja de cambios manual, como ya sabemos, el conductor realiza todo el movimiento del proceso de cambio de marchas pisando el embrague y moviendo el selector de marchas. Tiene la ventaja de que el conductor es quien reacciona de forma manual y tiene el control del coche en todo momento.
La caja de cambios automática cuenta con varios lectores en los que se da información al coche cuando necesita otra marcha, haciendo el proceso de forma automática. La ventaja de este tipo de cambio es que la experiencia de conducción es más relajada y no requiere pedal de embrague.
Puede ser necesario su cambio a consecuencia del estilo de conducción, del tipo de transmisión (automática o manual) y del mantenimiento inadecuado. Si se utiliza de forma correcta, suele durar toda la vida del coche. Se trata de un elemento que se utiliza con mucha frecuencia, por lo que se fabrica con materiales duraderos, haciendo que el desgaste sea menor. No obstante, se aconseja que cada veinte mil kilómetros se revisen junto a sus componentes adyacentes, como el embrague y el brazo de transmisión.
Para saber si la caja de cambios se encuentra en mal estado o dañada, se puede observar pérdida de capacidad de desembrague. Este indicador se observa cuando se tiene el pie en el embrague, pero no se puede hacer el cambio de marcha. El patinaje del embrague es otro síntoma de que la caja está dañada; se produce cuando las revoluciones del coche aumentan, pero la velocidad es la misma. Esto sucede cuando el motor no puede entregar toda la potencia a las ruedas, porque el disco del embrague no aplica la presión suficiente. Cuando la palanca de cambios salta de posición, señala que existe una avería en la caja de cambios. Si sube una marcha y al moverse el coche “salta”, alguno de los engranajes puede estar roto y hay que desmontar y reparar la caja.
Los filtros citados anteriormente son el interno, ubicado dentro de la carcasa de la caja de cambios y que requiere un desmontaje para su cambio; y el externo, fuera de la caja, con un acceso más sencillo.
Partes de la caja de cambio y su mantenimiento
Las cajas de cambio de los vehículos se componen de una serie de ruedas que se disponen en tres árboles: primario, intermedio y secundario. El primario recibe el movimiento a las mismas revoluciones en las que gira el motor y en su mismo sentido. El intermedio o contraeje consta de un piñón-corona que se combina con el árbol primario y otros ejes que giran juntos en sentido contrario al motor. Este no existe en las cajas transversales. El secundario se compone de varios engranajes sueltos que se pueden unir con un sistema de mecanismos desplazables. Su giro determina el tipo de caja que es: si gira igual que el motor, se trata de una caja longitudinal y, si gira al contrario del mismo, se trata de una caja transversal.
Otro de los componentes de la caja de cambios es el eje de marcha atrás, que lleva un piñón interpuesto entre los árboles secundario e intermedio, cuando la caja es longitudinal, y entre el primario y el secundario en el caso de la transversal.
Por último, la carcasa, el componente que cubre todas las partes de la caja de cambios y cumple dos funciones importantes: proteger los componentes y asegurar una lubricación adecuada, puesto que se encuentra llena de aceite.
Los avances en tecnología han derivado en otros tipos de cajas de cambio además de los reseñados. Como todos sabemos, existen dos grandes tipos de cajas de cambios, cada uno de ellos con sus pros y sus contras: manuales y automáticos. Dentro del cambio automático, podemos encontrar varios tipos, como los que vamos a citar a continuación:
- Caja automática o hidromática. Este tipo de caja determina el cambio de velocidad automático y progresivo respecto a la relación entre la potencia del motor, la velocidad, la presión sobre el acelerador y la resistencia a la marcha. Todo en forma de control electrónico. Un tipo de caja de cambios que permite un ahorro de combustible del diez por ciento.
- Caja automática pilotada o robotizada que tiene un control electrónico para el embrague y la caja de cambios, siendo la más utilizada debido a su bajo coste.
- Caja automática por convertidor par. Este tipo dispone de un convertidor que combina la caja de cambios con la transmisión. Está dotada de trenes epicicloidales; es pesada, resistente y de buen rendimiento. Su funcionamiento reside en tener preparada la siguiente marcha, reduciendo el tiempo de operación.
- Caja automática con variación continua o CVT. Tiene un controlador electrónico y una caja automática. Es la menos común en turismos o vehículos industriales y la más habitual en ciclomotores.
Para quienes tienen dudas sobre el tipo de caja de cambios que tiene su coche, lo más fácil es hacer una búsqueda del modelo o buscar la identificación de la caja por número de serie para obtener toda la información sobre la caja de cambios.
Los problemas más habituales que padecen las cajas de cambio de los turismos en las cajas de cambio manuales son el bloqueo de la caja al intentar cambiar de marcha, el ruido al meter una marcha, que puede ser un desajuste del embrague, la dificultad para meter la marcha, que las marchas resbalen al intentar hacer el cambio y que no se cambie de marcha correctamente. En el caso de las cajas automáticas, puede producirse sensación de resbale en el cambio de marchas, falta de aceleración de las marchas o imposibilidad de poder hacer el cambio de marchas.
En cualquiera de los casos, lo mejor es acudir a un taller especializado para que se realicen los ajustes o reparaciones necesarios para que el coche funcione como corresponde.



