El otro día, viendo con mi padre la peli de Mi gran amigo Joe (una película antigua sobre un orangután), salió en ella un anuncio de pasada sobre el pelo caído y las posibles soluciones que le daban a la persona. Y, pensando en esto, miré a mi padre, pobre el pobre ya tiene muy poco pelo. Aunque él jamás se haría un relleno o implante capilar, me hizo pensar en cómo era posible, cómo era el proceso para que una persona pasase de no tener pelo… a tener, de repente, una buena capa en su cabeza. Y, tras entender la ciencia que hay detrás, hoy quiero explicártela a ti:
¿Qué es un trasplante capilar y por qué funciona?
Trasplante Capilar Sevilla, clínica capilar y medicina estética en Sevilla, nos explica que un trasplante capilar es una técnica donde se toman los folículos pilosos de una zona de la cabeza que tiene pelo sano, normalmente la parte de atrás o los lados, y se implantan en la zona donde falta. Se hace de manera individual, pelo por pelo, para que el crecimiento sea natural. La idea es que los folículos trasplantados mantengan sus características, y el pelo vuelva a crecer en la zona donde antes no había.
Este proceso no es instantáneo. Al principio puede parecer que no pasa nada, porque los pelos trasplantados se caen durante las primeras semanas. Pero después, el pelo vuelve a crecer, a veces más fuerte y con un patrón muy parecido al original. Esto explica por qué muchas personas que se hacen un trasplante ven resultados visibles a los seis o nueve meses.
También me contó la clínica que la cantidad de pelo que se puede implantar depende de la densidad de la zona donante. No todos tienen la misma cantidad de folículos disponibles, así que no todas las cabezas responden igual. Por eso es importante que un profesional valore la situación antes de planear cualquier intervención. Además, hay métodos diferentes, que cambian un poco según cómo se extraigan los folículos y cómo se implanten, y esto también influye en la recuperación y el resultado final.
¿Cómo se extraen los folículos?
La extracción de los folículos es un crucial y bastante delicado. Básicamente, hay dos métodos principales: la extracción de unidades foliculares (FUE) y la tira de cuero cabelludo (FUT).
- En la FUE, los folículos se sacan uno por uno con una especie de microcuchilla. Esto evita cicatrices grandes y permite que la zona donante se vea casi normal después de unas semanas.
- En cambio, la FUT consiste en cortar una tira de cuero cabelludo de la zona con pelo y luego separar los folículos de esa tira. Esto deja una cicatriz lineal, pero permite extraer más folículos en un solo procedimiento.
Ambos métodos buscan que los folículos sigan vivos y en buen estado hasta que se implanten. Por eso se trabaja con mucho cuidado, usando soluciones especiales para mantenerlos hidratados y sin que sufran daños. Cada folículo se analiza para asegurarse de que tiene las raíces completas, porque eso es lo que garantiza que el pelo vuelva a crecer de forma natural.
También es importante la anestesia. No duele porque se hace con anestesia local, pero sí hay que estar tranquilo y quieto durante la extracción y la implantación, porque los movimientos bruscos pueden dañar los folículos. El procedimiento puede durar varias horas, dependiendo de cuántos folículos se necesiten, así que paciencia y constancia son clave.
¿Cómo se implantan los folículos?
- Primero, se prepara la zona receptora: se limpia bien el cuero cabelludo y se marcan los lugares exactos donde irá cada folículo. Esto es clave para que el pelo crezca de forma natural y uniforme.
- Luego, se crean los canales de implantación: se hacen pequeños agujeros donde se colocarán los folículos. La dirección y el ángulo de cada canal imitan cómo crece el pelo original, así que hay que hacerlo con cuidado.
- Después, se colocan los folículos: cada pelo se inserta en su agujero, asegurándose de que quede estable y en la orientación correcta. Esto es lo que hace que el resultado se vea natural.
- Se ajusta la densidad: según lo que quieras, los folículos se colocan más juntos o más separados. Esto permite que el pelo quede más grueso o más sutil, según lo que busques.
- Evitar movimientos bruscos: durante todo el proceso hay que mantener la cabeza quieta, porque cualquier movimiento puede dañar los folículos.
- Revisar profundidad y espacio: cada folículo debe estar a la profundidad correcta y con suficiente espacio para crecer sin problemas.
- Cuidado inicial después del trasplante: los primeros días puede haber inflamación o sensibilidad. Hay que lavar con cuidado, no rascarse y proteger la zona del sol.
¿Qué esperar después del trasplante?
- Después del trasplante, los primeros días el pelo implantado puede verse un poco raro. Es normal que aparezcan costras pequeñas o que la zona esté algo enrojecida, pero desaparece rápido.
- Entre la segunda y cuarta semana, muchos pelos se caen. Esto asusta a quienes es su primer trasplante, pero no hay problema: los folículos siguen vivos debajo de la piel y ya están preparando el crecimiento nuevo.
- A partir del tercer mes, empieza a crecer pelo nuevo. Al principio puede ser irregular y no verse muy denso, pero con el tiempo se ve más uniforme.
- A los seis meses ya se nota bastante, y al año la diferencia es clara. Cada persona responde diferente: la edad, la genética y los cuidados influyen en cómo crecerá el pelo.
Durante los primeros meses, hay que cuidar la alimentación, evitar fumar mucho y no exponerse demasiado al sol. También conviene usar champús suaves y no abusar de productos agresivos.
Con paciencia y cuidados, el pelo crece sano y fuerte.
Opciones de relleno capilar según la situación
Cuando alguien empieza a mirar opciones para mejorar su pelo, no siempre hace falta un trasplante completo. Depende de cuánto pelo falte y del resultado que quieras lograr.
Por un lado, tenemos:
- Trasplante completo: aquí se toman folículos de la zona donde hay pelo y se implantan en la zona sin cabello. Es la opción ideal si la pérdida es grande o quieres un cambio muy visible. El proceso es más largo y requiere paciencia, pero los resultados son duraderos y bastante naturales.
Frente a:
- Microinjertos o densificación: en lugar de cubrir toda la zona, se colocan pequeños grupos de folículos o se añade cabello adicional para dar más densidad. Sirve cuando la pérdida es menor o solo quieres que ciertas zonas se vean más llenas. Es menos invasivo y la recuperación es más rápida.
- Tratamientos complementarios: se usan técnicas como plasma rico en plaquetas o vitaminas específicas. No reemplazan un trasplante, pero fortalecen el pelo que ya tienes y ayudan a que las zonas con pelo fino se vean más densas.
Al final, la mejor elección depende de lo que busques. Si quieres un cambio grande, el trasplante completo es la opción. Si solo quieres mejorar algunas zonas o aumentar densidad, los microinjertos o tratamientos complementarios pueden ser suficientes.
Cuidados y hábitos después del trasplante capilar
Después de un trasplante, los cuidados diarios son muy importantes para que el cambio se asiente como debería.
- Lo primero es seguir las indicaciones del especialista sobre cómo lavar el pelo. Normalmente se recomienda un lavado muy suave, usando las manos y no frotando fuerte.
- También hay que evitar peinados agresivos o gomas que tiren del cabello durante las primeras semanas.
- Evita dormir boca arriba y evitar la zona trasplantada, porque esto ayuda a que los folículos se mantengan en su sitio.
- Además, es importante evitar actividades que generen mucho sudor, como ejercicios intensos, durante la primera semana.
- La protección solar también es fundamental, sobre todo en las primeras semanas. El pelo nuevo todavía está frágil y no tiene la misma resistencia que el resto del cabello.
- También es bueno tener paciencia. No ver los resultados al momento puede agobiar, pero el pelo necesita tiempo para crecer.
Mantener hábitos saludables y seguir las indicaciones del especialista aumenta mucho las probabilidades de que salga genial y hace que los resultados sean duraderos.
Un trasplante capilar no es solo un cambio físico, sino interior
Para muchas personas, es un impulso de confianza, ver cómo la cabeza recupera pelo puede cambiar la manera en que alguien se siente consigo mismo. Por eso, aunque parezca superficial, tiene un efecto muy real en la autoestima.
Cuidar tu apariencia no es algo malo ni superficial, es parte de sentirte bien contigo mismo. Del mismo como en que te preocupas por tu salud o por tu ropa, también es bueno cuidar tu cabello si eso te hace sentir mejor. ¡Y lo mismo pasa con los demás! No tiene sentido reírse ni juzgar a alguien que decide hacerse un trasplante, porque cada persona tiene sus razones, y muchas veces es simplemente recuperar seguridad o sentirse cómodo en su propia piel.
Sentirte bien contigo mismo te da más energía, te ayuda a llevarte mejor con los demás y a tomar decisiones con más seguridad. Respetar a quienes se hacen un trasplante, sin burlas ni críticas, es lo correcto.
Todos tienen derecho a sentirse bien y a cuidar su confianza, y eso también incluye su pelo.



